13 ago 2011

Papá cuéntame otra vez, ese cuento tan bonito, de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo. Y canciones de los rolling, y niñas en minifalda. Papá cuéntame otra vez, esa historia tan bonita, de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia. Y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo. Y como desde aquel día todo parece más feo. Al final de la partida, no pudiste hacer nada. Fue muy dura la derrota, todo lo que se soñaba, se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas. Y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos, ya no hay parias. Pero tiene que llover, aún sigue sucia la plaza. Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis. Que lejos queda Jean Paul Sartre,
muy lejos aquel parís. Sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual: Las ostias siguen
cayendo sobre quien habla de más. Y siguen los mismos muertos, podridos de crueldad. Ahora mueren en Bosnia, los que morían en Vietnam