Me encantaría poder sentir lo que sienten todas esas personas que van con su mano entrelazada con la de otra persona. Sentir ese cosquilleo en el estómago cuando lo besas, cuando lo acaricias o simplemente cuando lo rozas. Esa sensación de sentirte libre, con el viento rozando tu cara. Esa sensación en la que, en una décima de segundo, te sientes la persona más feliz de todo el universo.