22 oct 2011

Con el tiempo aprendes la sutil diferencia entre tomar una mano y encadenar un alma.
Aprendes que amar no es apoyarse en alguien, y compañía no siempre significa seguridad.
Y empiezas a aprender, que los besos no son contratos, ni los regalos, promesas.
Y empiezas a aceptar tus derrotas con la frente alta y la mirada al frente. Con la gracia de una mujer, no con el dolor de una criatura.
Y aprendes a construir todos tus caminos en el presente, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes, y los futuros tienden a caerse en mitad del vuelo.
Con el tiempo aprendes que hasta la luz del sol quema si te expones demasiado a ella.
Entonces siembras tu propio jardín y decoras tu alma, en lugar de esperar que alguien te traiga flores.
Y aprendes que en realidad puedes resistir, que eres fuerte de verdad; que vales de verdad.



Y aprendes, y aprendes;
con cada adiós, -aprendes-