ya no tengo tu cigarro en desayuno, y aprendí a echarlo de menos, te lo juro. ya no tengo tu solcito en mi habitación, se ha instaurado una ilusa ilusión de un olvido repentino, burlando a un tiempo lerdo. Callejeros va a tocar, tu azulgrana va a jugar, y eso no va a hacer más que cooperar con tu recuerdo