Normalmente, los seres que se aman hasta el punto que tu describes han encontrado en el ser amado una especie de complementaridad natural que siempre discurre por cauces de aceptación y, a veces, de complicidad. Pero esto no es nada extraordinario.
Lo verdaderamente extraordinario es que hay seres que se sueldan. Sus vidas no transcurren siempre por cauces de aceptacion y raramente encuentran momentos de complicidad. Puede que incluso haya podido instalarse entre ellos una especie de lucha inacabable de oscuros origenes. Pero al final de la vida descubren con sorpresa que, suceda lo que suceda, sus destinos estan unidos para siempre. Ocurre a veces. Esos matrimonios de discusiones interminables y de una relación en la que aparentemente solo hay odio. Hasta que uno de los dos muere. Entonces el otro descubre que su vida, sin la compañía del otro, no tiene sentido. Y en muy poco tiempo también se muere: pero esta vez de soledad y de ganas de morirse. Se trataba de dos vidas soldadas.
La vida es muy corta para no ser felices juntos.