16 mar 2013

No, no es necesario que lo entienda, porque nunca le ha servido la razón al corazón, el corazón no piensa. No mi vida, ¿para qué te esfuerzas?, no me tienes que explicar, siempre amaré tu libertad, por mucho que eso duela. Y sí, entiendo que quieres hablar, que a veces necesitas saber de mi, pero no sé si quiera saber de ti, vivir así, seguir así, pensando en ti. Suelta mi mano ya por favor, entiende que me tengo que ir. No digas nada ya por favor, te entiendo pero entiéndeme a mi, cada palabra aumenta el dolor. Y por favor no me detengas, siempre encuentro la manera de seguir y de vivir, aunque ahora no la tenga. No mi vida, no vale la pena, ¿para qué quieres llamar si él que era yo ya no va a estar?, ésta es la última escena.