21 dic 2013
Si hay algo que aunque pase el tiempo no me voy a terminar de perdonar nunca, es no haber aprovechado al máximo cada momento que tuve de estar con vos. De haberme enojado, de haberte tratado mal, de no haber sido lo suficientemente consciente cuando te tenía acá... de todo eso me arrepiento todos los días. 8 años tenía, pero podría haber hecho mucho más. Te juro que de haber sabido la falta que me ibas a hacer desde ese martes en adelante, hubiera pasado miles de momentos más al lado tuyo, acompañándote aunque sea sentada del otro lado de la cama. Creo que nunca se es lo suficientemente chico o grande como para asimilar una pérdida así. Cuando sos chico, no entendes, te enojas, repasas cada momento, buscas culpables, te encerras.. Pero yo creo que cuando sos grande hay un poco de eso también. Es la esencia del ser humano, una cualidad casi única: Valorar cuando se pierde. No entender el valor de ciertos momentos, hasta que se vuelven recuerdos. Y puedo estar segura de que no hay persona en el mundo que no se haya quedado con culpa y ganas de decirle aunque sea una última palabra, un último 'Perdón' a alguien que nos dio tanto para recordar. Y bueno, tarde, pero acá estoy yo, pidiéndote perdón y agradeciéndote. Gracias por tanto perdón por tan poco, frase hecha pero real. Me diste todo. Y va a ser una deuda eterna que tenga con vos, arriba nos vamos a encontrar de nuevo, te lo prometo. En fin, no hay día que no piense en vos, espero que de alguna forma te des por enterada. Te adoro abue, todos los días de mi vida te adoro. Hasta siempre.