24 mar 2014

Tenían razón mis amantes
en eso de que antes,
el malo era yo,
con una excepción:
Esta vez,
yo quería quererlo querer
y él no.
Así que se fue
Y regresé
a la maldición
del cajón sin su ropa,
a la perdición
de los bares de copas
Tanto lo quería,
que tardé en aprender
a olvidarlo.. diecinueve días
y quinientas noches.
Dijo hola y adiós,
y el portazo sonó
como un signo de interrogación.
Sospecho que así
se vengaba a través del olvido
Cupido de mi.
No pido perdón,
¿para qué? si me va a perdonar
porque ya no le importa.
Tanto lo quería, que tarde en aprender a olvidarlo
diecinueve días y quinientas noches