14 mar 2014

You told me you love me, so why did you go?

El hecho de saber que hace un año y medio atrás compartíamos todo y hoy con suerte tenemos en común el aire que respiramos, me genera una sensación de vacío que pocas veces sentí. ¿Qué tanto puede modificar en tu vida que entre alguien a escena? ¿Qué tantas sensaciones nuevas te puede mostrar? ¿Qué tantas cosas te puede enseñar? ¿Cuánto te puede dejar para recordar? ¿Cuántas canciones te hacen volver en el tiempo?. Un antes y un después. ¿Cuántas personas tienen el poder de hacerte sentir único en el mundo? Seguro, querido, importante, especial y hasta irreemplazable...
Hoy miro nuestras fotos con otros ojos. Hoy cuento nuestra historia con otro tono de voz. Hoy escucho nuestras canciones sola (si es que las escucho). Hoy camino esas calles pero mis manos no agarran otras. Hoy veo esas películas realmente, prestándoles atención, sin distracciones (esas que tanto me gustaban)
Mi cama volvió a ser para uno, aunque de vez en cuando mis amigas cambian eso.
Volví a cero, parada no sé bien donde, pero con una certeza: Sola. Porque vos no estás más como prometiste estar. Porque las promesas no tienen el valor que yo creía.
Difícil y hasta casi imposible describir la sensación que me produce ver esas fotos, NUESTRAS fotos, sola. El mambo de volver a ese momento. Volver a un sábado a las 10 de la noche esperando que empiece una película de terror en el Alto Avellaneda. Pasar la película haciendo quien sabe que cosa (que no me acuerdo). Sentarnos en esa mesa del fondo de Starbucks, porque yo quería un Muffin de chocochips y un jugo de naranja (motivo de pelea para ver quien pagaba). Hacer la cola para subir a un remis que nos lleve a casa. Sentarnos en el sillón a ver Disney, y a los 5 minutos no saber ni que veíamos. Me siento muy idiota, muy, porque siento esos momentos como si hubieran sido ayer, pero lo más triste es que siento esos momentos como si hubieran sido míos, pero no fue así. Porque hoy no está acá. Porque no se acuerda de todo esto que yo no me puedo sacar de la cabeza. Porque sigo queriendo con todo mi corazón su voz diciéndome que me amaba, que era el amor de su vida. Porque sigo riéndome de esa forma de hacerme reír que solamente él aprendió a tener. Porque sigo sin entender como hizo para que mis papás lo adoren tanto. Porque todavía espero sus mensajes avisándome que estaba en la puerta. Porque todavía lo sigo viendo entrando por la puerta con un peluche más grande que yo. Porque todavía me acuerdo de como me molestaba que me de besos de repente cuando estaba diciéndole algo, pero no hay un día que no extrañe esas interrupciones. Porque hubo días en los que me encontraba tirada llorando en mi habitación con su ropa puesta, con sus regalos, con sus cartas, preguntando por qué. Porque hasta el día de hoy sigo mirando las fotos juntos y trato de volver aunque sea por segundos. Porque no importa lo que haga, todo esto es más fuerte. Porque me encuentro acá, otra vez, escribiendo de él. Porque nunca pensé que íbamos a tener un último beso, un último abrazo, una última charla. Porque se suponía que esto no iba a terminarse, y mucho menos así