29 may 2014

Ese día me mandó al descenso, recuerdo como su mirada me volteó. Pero dos que se quieren se dicen cualquier cosa, ay si pudieras recordar sin rencor. En mi buzón hay un par de cartas suyas, fueron juntándose y no tengo el valor. Todavía su amor me da descargas. Pero a los ciegos no le gustan los sordos, y un corazón no se endurece porque sí