Noche explotable del mes de diciembre, y el verano asomando su vientre, un ego sobrevolando la atmósfera, y la prudencia dentro de una bóveda. Una histeria innecesaria, así como descabellada abandoné cuando te vi. Sentí estragos en el pecho del más loco frenesí, abundancia de promesas, y una súplica de ayuda para ir juntos a la luna. Pasional como sutil, me arrebataste el cielo y lo adornaste, y con el tiempo me enseñaste qué es el amor, y que en la cama no hay restricción