20 ago 2011

Ya ni siquiera puedo inventarme una excusa coherente, ya ni puedo verte. Se me escapan las palabras de los labios y no estás acá para escucharlas. De todas formas. ¿cómo te lo diría?, si fue todo tan rápido que no pude asimilarlo, fue todo tan tonto. Ahora solo puedo mirarte y sonreír.
Pero, ¿por qué? o debería preguntar, ¿para qué?
Si ahora todo es tan nada...
Ni siquiera en ese momento pude hablarte, solo podía mirarte dormir. Qué estúpida. Como no salí corriendo, como no te dije que no... Debí haberme ido sin voltear a verte... ¿Qué hago con el tiempo detenido en aquella noche?